
Sueño con una máquina de coser gigante, que a ratos se hace tan pequeña que me la puedo meter en el bolsillo trasero del pantalón, y me la llevo de paseo por Madrid, y coso lo que me gusta, y descoso lo que me aburre.
Me gusta París. Me gusta la gente de París. Me gusta la gente que trabaja en París. Me gusta la gente que trabaja y vive en París. Que besa a su pareja en París. Que tiene hijos en París. Que construye un futuro, con las luces muy largas, sobre Paris. Me encanta esa gente que nunca se marcharía de Paris. Me encanta la gente que quiere jubilarse en Paris. ¡Vivan los jubilados parisinos con boina que pasean la vejez mirando su reflejo en el Sena!!!
A veces me mudo al 234. Es una casa con dos pisos y está en el centro. La planta de arriba tiene dos ventanucos en el techo. Y si me tumbo en la cama veo pasar las nubes y a veces, algún avión lleno de gente que va o vuelve. Da a un patio interior, muy tranquilo y lleno de plantas que cambian de color, según las estaciones. Ahora están rojas, anaranjadas, amarillas. Tengo en la cocina el exprimidor de HelloKitty que tanto me ha costado encontrar. En el salón he puesto una mesa de trabajo de esas que usan los delineantes para hacer dibujos, pero yo la uso para otros menesteres. Hay una cajonera enorme, y está todo ordenado. Y tengo un armario lleno de perchas, y en cada una hay colgadas tres horas seguidas.