jueves, 6 de marzo de 2008

Anuncio breve


¿Hay alguien por ahí que alquile un agujerito, de esos en los que uno se puede meter, estar solito, y sentirse protegido del resto del mundo? Lo necesito sólo por unos días, y lo pienso devolver igual que estaba. Bueno, a lo mejor pongo algo de Btoy en las paredes y enciendo unas barritas de incienso y unas velas de las pequeñas, pero en su esencia, cuando me vaya, será el mismo agujerito. Me da igual si está en la periferia, o si tiene parada de metro cerca o no. Eso sí, que se cierre a cal y canto por dentro. Prefiero pagar en efectivo y no tener que dar explicaciones. Lo dicho, si hay alguien, que lo grite, que lo diga o que lo comunique. Mientras llega respuesta, me voy de mi agujerito, que se me cae encima y no es plan.

lunes, 3 de marzo de 2008

pues eso...


Pues eso, que al final esta es la opción que ganó. Por el camino se fueron quedando, uno detrás de otro, CayeronDondeEra, Kanmarima y Petitdesayune. Como dijo una sabia de todos los tiempo: "Mejor CadaDíaTeQuieroMás, que es lo que a todos nos gustaría que nos pasara, que alguien nos quisiera cada día un poco más". Pues con esta declaración de intenciones arrancan los titiriteros. ¿Alguien da más?

domingo, 2 de marzo de 2008

¡¡ FELIZ CUMPLEAÑOS !!


domingo dando brincos


Perdí la costumbre de las mañanas de domingos hace tiempo. Y el primer día que tuve un domingo libre (allá por finales de octubre) me pareció horrible. Tanta gente por la calle, pisando huevos, los locales de pollos asados petados, con críos gritando, cochecitos, bicicletitas....Pero hoy no. Hoy ha sido un domingo de esos en los que alguien te llama a las 10.30 para despertarte (pactado el día anterior), te levantas sin resaca (ya nunca tengo) y sales dando brincos a la calle vestida de primavera porque tienes plan guapo de domingo. Cualquier cosita vale. Un rastro con caracoles de aperitivo, un paseo por la ciudad, o en este caso, un conciertillo en un acto electoral ofrecido en conjunto por PSOE, PP e IU organizado por la Asociación Cultural Rosa Luxemburgo de Aravaca. Sí, sí, sin nada de crispación, allí en amor y compañía los peperos, los del talante y los rojeras. Con migas, vino, cada uno con su programa electoral y Luis Ramiro a la guitarra amenizando la mañana. Y arriba, un sol de esos que te dejan atolondrá, que te invita a una clarita con limón y te deja leer los periódicos de domingo, uno de ellos regalaba hoy el tipo de magia que solo tiene una reina. De Aravaca a la terraza de Lucero, con pollo asado, paellita, croquetas y tinto de verano (yaaaaa!!!). La guitarra suena poco, la cejilla se cae al suelo, los iPods ganan terreno, las siestas atrapan a algunos (al final, el peque se gana el sofá) y otros nos quedamos comentando las jugadas de noches pasadas, noches en habitaciones con mucho humo... De fondo, un lago de tejados y antenas de periferia. Qué bien chikis. Qué agustico.

sábado, 1 de marzo de 2008

¡¡¡ y 25 huevos duros !!!

En mi barrio no han puesto en ningún sitio arena de playa pero el otro día, caminando, me encontré con un montoncito de huevos duros esparcidos por la acera. Posiblemente, provenían del restaurante que había justo al lado, pero me pareció tan surrealista...eso sí, la gente pasaba al lado del montoncito de huevos y ni les echaba un vistacillo. Pensé que quizá alguien los intentaba tirar a la basura y en un movimiento torpe...acabaron en el suelo, y ahí se quedaron. Para promover el arte moderno-modernísimo en el paisaje urbanita, no me parece mala idea, ahora, no quiero ni pensar en el momento en que empiecen a oler mal...

ciudades

"Las ciudades no son más que espejos. En Nueva York me veo más alto, en París me veo más guapo, en Sudamérica me veo mejor amente, con una polla más larga. Por eso la lluvia me gusta más cuando estoy lejos de casa, porque empaña un espejo que no es el mío".

Ray Loriga

1.000


Me gusta este blog. Es tan nuestro... me gusta porque aunque lo hacemos detrás de una pantalla de ordenador, con cables, con conexiones, con teclas... en realidad lo hacemos de una forma tan artesanal... con nuestras manitas, como se teje una manta de colores o como se amasan unas croquetas, o como se clava un cuadro en la pared, como se recortan cartulinas, como se pinta una mesa de madera con pinceles o brochas... Me gustan las fotos, me gustan los temas, me gustan nuestros invitados estelares y me gusta lo íntimo, a veces tanto...de nuestras letras, de nuestras pizarras. ¿Os acordáis de la pizarra del cole o del instituto? ¿No cogíais a veces la tiza, cuando no había nadie en clase, y dejábais allí unas iniciales, una palabra que sólo vuestra amiga/o entendía, y que sólo duraba lo que el profesor/a tardaba en hacerla desaparecer con aquel borrador que había que desempolvar de tanta tiza que recogía??? Bailar con nuestras canciones o las de los demás, reir con los comentarios o quedar a cuadros con ellos... Me gusta. Ya hay más de mil entradas, la mayoría supongo que nuestras. Me gusta esta escuela. Me gusta a mi también este viernes. Easyworld.

ojitos


Ese cajón de fotos me dio que pensar... Se abrieron otro montón de cajones, llenos de un montón de recuerdos, de letras, de imágenes, de sensaciones, de canciones, de cosas que no se pueden quedar guardadas; así que toca desempolvar cajones. Juguemos a la anamnesis, palabra griega acuñada por Platón, que describe la acción a través de la cual las ideas olvidadas regresan a la memoria. Es algo así, como el saber que se alcanza a través de recodar. Vamos, un diálogo del alma consigo misma.

Hoy os dejo en prenda una pared de Granada. Los ojitos que yo quiero, pronto estarán en camino. Espero que vosotras veáis los vuestros todos los días. Me gusta este viernes.

bisiesta

Hoy me he echado dos siestas.
Este es un año bisiesto, es decir, tiene 366 días. Por esto existe el día de hoy, 29 de febrero. Es un regalo astronómico, en realidad. La tierra tarda 365 días y unas 6 horas en dar una vuelta completa al sol. Esas seis horas, las guardamos durante 4 años hasta que suman 24 horas, es decir, un día, que se coloca en el mes que menos días tiene, esto es, febrero. He leído por ahí que en el año 46 antes de Cristo, Julius Caesar aprobó el calendario juliano que incorporó el año bisiesto. Su sucesor, el calendario gregoriano, por el que guiamos nuestra existencia, incluyó años bisiestos cada cuatro años, según un ciclo de 400 años. También se dice que el día 29 de febrero, las mujeres pueden proponer matrimonio a su novio. Si el novio no acepta, por tradición debe compensar a su novia con un beso y un camisón de seda. Venga ya, yo no quiero un camisón de seda, tengo mogollón de pijamas y camisones, yo me quiero casarrrrrr!!! (sólo una vez....)

viernes, 29 de febrero de 2008

Juan Rupis


Sobre el número 6: Sólo el 6% de las mujeres indias están a favor de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Además ya sabéis que en India las uniones son concertadas, que son los progenitores los que eligen a tu futura pareja. Por otro lado, los gobiernos indio e israelí han llegado a un acuerdo por el cual los ciudadanos del segundo país pueden estar un máximo de 6 meses en el primero y después no pueden regresar hasta los 3 años. Por aquí se escucha de todo sobre esta noticia. La mayoría pensamos que el gobierno judío considera que son demasiados los jóvenes que abandonan su país después de terminar el servicio militar (tres años para los chicos y dos para las chicas) y pretende que si se van --puede que a día de hoy haya más de 100.000 israelíes entre India y Nepal-- al menos no lo hagan por tanto tiempo.

Tú eres lo más lindo de mi vida.
Aunque yo no te lo diga.
Aunque yo no te lo diga.

Si tú no estás no tengo yo alegría.
Yo te extraño de noche
yo te extraño de día.

Yo quisiera que sepas,
que nunca quise así.
Que mi vida comienza cuando te conocí.

Tú eres como el sol de la mañana.
Que entra por mi ventana.
Que entra por mi ventana.

Tú eres de mi vida la alegría.
Eres sol de mis noches y la luz de mis días, yea.

A veces pasa, se mete una canción en la cabeza y aquello dura días.

Es extraño también, llegar a un lugar y ser bautizado. En Bundi, un pueblo de Rajastan, me cambiaron el nombre. No fue algo que llegara de sopetón como la amnesia, como si doblases una esquina y la acera se fagocitase tu personalidad, sino más bien fue una amnesia progresiva, lo que en Alemania llaman Alzheimer. Veréis, llegue como siempre a la estación de autobuses, pensé lo que suelo cada vez que llego a un sitio que no conozco en India: "La que tienen aquí lía” y me puse a caminar. Hasta aquí todo normal. El primer niño con el que me cruce, miro hacia arriba para encontrar mis ojos, y dijo: “¡Juan Rupis!” Vaya, pensé, esto como cuando escuchas alguna canción en ingles o en otro idioma y te parece que inopinadamente una de las frases la dicen en español. Continué caminando, pues. Cuando llegue al hostal estaba un poco cariacontecido, el dueño me pregunto que si estaba fatigado (las temperaturas en Rajastan superan a mediodía los 30 grados) y yo preferí no contarle que dos críos más se habían dirigido a mi utilizando el mismo nombre que el primero. El último de hecho, tuvo la delicadeza de preguntar: “¿Juan Rupis?” (“¿Eres Juan Rupis?”, entendí yo). Y pensé lo de Matías Prats después de ver el segundo avión estrellarse contra las Torres Gemelas: Aquello no era casualidad.

Después de darme una ducha de agua fría y comer algo, me fui a dar un paseo por las estrechas callejuelas de aquel pueblo en el que la mayoría de las fachadas de las casas están pintadas de vistosos colores. El primer niño que me cruce, nada, el segundo, tampoco, pero, ay, el tercero, ese mamón, insistió. Como no había nadie a nuestro alrededor estuve a punto de preguntarle mientras le agitaba el brazo de puro nervio: "Mamarracho, ¿cómo que Juan Rupis?". Pero me contuve, claro. Al fin y al cabo mejor era aquello: Al menos no se dirigían a mí por el diminutivo como a Arturito --lo que me pareció que denotaba cierto respeto-- y, al contrario que con Siprisio se dignaban a acompañar el nombre del primer apellido --lo que ya me pareció el colmo de la distinción--. No me dormí hasta las tres de la madrugada. Al día siguiente los acontecimientos se desarrollaron de manera parecida; niños que se me acercaban y repetían las dos dichosas palabras. Esta vez hubo alguno que tuvo hasta la desfachatez de extender la mano en mi dirección y después hacer el gesto manirroto, el que hacían los personajes gays en las pelis de Esteso y Pajares. Me metí en un pequeño bar, en algún sitio me tenia refugiar, y pedí un 'chai' (un te con leche).

Al ir a pagar le di un billete al camarero, este lo miro y me dijo: "You have to give Juan Rupi more". "What?", le espeté. "That you have to give Juan Rupi". Y entonces caí: Le tenia que dar una rupia ("one rupee"). Así que lo que los niños tan insistentemente me pedían era "one rupees". Respire tranquilo, aunque seria mejor decir que respire al fin. Bundi, dejo de ser un lugar pavoroso en el que los niños pretenden hacerte olvidar todo lo que has sido.

Por lo demás, el pueblo respondía a las constantes de la India: El tipo que vendía gafas de sol era ciego, los funerales hindúes iban precedidos por una orquesta o algún viejo me ofrecía rape (la cocaína de los pobres por estos lares). En fin, puro delirio.

Por las noches tenia que elegir entre encender el ventilador y dormir debajo de las hélices de un helicóptero o tener que aguantar las picaduras y los vuelos rasantes --cerca de mis oídos-- de los mosquitos. Si alguno de los dos ruidos me desvelaba --algo habitual-- pensaba en las religiones que menos me gustan, hacia listas: Evangélico para nada (suelen ser antiguos presidiarios o ex viciosos. "Nada peor que un delincuente arrepentido", pensaba. Además, ser evangélico te equipara con Bush o con Condoleeza Rice), ni judío (jodíos, sólo hay que ver los telediarios), después católico (por puro aburrimiento) y después, después, budista (para no tener que contemplar la sonrisa del Dalai Lama). Pensaba también que me gustaba lo del principio, cuando los hombres miraban al cielo y veían al sol y a la luna y quiza las estrellas, luego miraban hacia delante y veían a los animales y después al suelo y sentían la tierra, la Tierra.

Y más cosas: Después de enterarme de que cientos de kilos de carne habían sido tirados a la basura por las condiciones en las que habían sido sacrificados los animales, me preguntaba si realmente somos tan ingenuos. ¿Es que hay todavía hay alguien por ahí que piensa que los animales son 'almacenados' y sacrificados 'humanamente'? ¿Es que no sabemos lo que están haciendo en Auschwitz, en Dachau, en Treblinka, en Buchenwald? ¿Es que no sabemos lo que está ocurriendo en la nave nodriza de V? ¿Para que pensáis que suben a tanta gente y que todos los que suben jamás reaparecen? La historia, como siempre, nos juzgara. Dentro de siglos, si esto sigue en pie, se nos recordará como la generación que acabo con la Naturaleza. ¿A cuanto estará el kilo de merluza dentro de 100 años? A nada, no habrá. Pero después esa carne se tira, como para limpiar nuestras conciencias, de cara a la opinión publica imagino.

Y ya puestos que se puede conocer a los ciudadanos de un país por su forma de conducir. Los indios serian principalmente egoístas, impacientes e intrépidos.

Me levantaba fatigadísimo claro.

Me fui de Bundi. ¿Que podía hacer? (Ya había recuperado mi identidad). No sin antes vivir un par de situaciones curiosas al comprar un cortaúñas.

Llegue a Pushkar, que es como la Casa de España en India (tal es el número de nuestros compatriotas que pasea por sus calles). Este pequeño enclave, que se construyo alrededor del lago en el que Brhama (uno de las deidades mas importantes del hinduismo), es conocido en todo el mundo por la Feria del Camello, que se celebra durante la luna llena del mes de noviembre. Es uno de esos lugares tan sagrados que no se come ni carne, ni derivados de los animales, tipo huevos o queso. Me hospede en un hotelillo a orillas del lago. Por la noche, de alguno de los cientos de templos que hay en el pueblo, me llegaban los sonidos de los tambores o los cánticos de alguna de las innumerables 'puyas' (ofrendas) que se realizan durante las 24 horas del día. Menuda verbena. Parecía la Feria de Sevilla versión 'religión mix'.

Dentro de la ciudad y por los alrededores viven 'locales' que por sus atuendos y por su físico te hacen darte cuenta que Rajastan es la región de la que provienen los gitanos. Y que te miran a lo ojos, con esa intensidad de la que sólo son capaces los indios.

Rosas, aquí termina esta esquela de calor, secuela de color.

solarium libre


Pasan los días y yo sigo descubriendo pequeños universos paralelos escondidos en medio de mi barrio. Ese que se supone que me conozco como si fuera la palma de mi mano. Pues no, hay más cosas de las que se ven, muchas más de las que se recuerdan, montones más de las que se intuyen; así que a enseñar esos barrios nenas, a pasearlo por aquí, a que los conozcamos todas... Yo hoy os dejo con el solarium libre La Arena, uno de esos sitios que alguien ha pensado y ha hecho. Solecito rico!!!

rellenos de mierda

House: Santo Dios, ¿a qué huele aquí?

Wilson: A pimientos rellenos.

House: ¿Rellenos...de mierda?

jueves, 28 de febrero de 2008

Guismo


Desde el lunes tengo una pequeña sombra peluda que me sigue a todas partes. Me mira desde ahí abajo haciéndose un montón de preguntas que yo no le podré responder nunca. Corre cuando le adelanto demasiado el paso. Vigila como lavo los cacharros. Me llora cuando se quiere subir al sofá a dormir la siesta conmigo. Espera sentadito a que salga de la farmacia....

Y yo, a ratos, me río para adentro porque es como un Madriles en miniatura, como un Chewaka de bolsillo. Le pongo a los Beatles a todo trapo y le hablo con acento francés para que no extrañe, para que no eche de menos.

que os revuelvan!



Porque fue suficiente hablarle con los ojos desde allí.
Si en ese mismo instante su vida era tranquila y feliz,
la vino a revolver con bollitos y miel

Mareas en la tierra, el cielo iba cubriéndose de gris.
Porque salió el torrente, el miedo y las ganas de sentir.
Y quiso saborear la masa de su pan.

Revolvió su calor con su voz, con leche y azúcar se lo dio a beber.
Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo, y caramelo parecía al terminar.
Y quiso saborear la masa de su pan.

Escríbele canciones, envíale tu voz donde él esté.
Vagando por su almohada le vino a visitar en sueños él.
La vino a revolver y se dejo hacer.

Estampidas en la tierra, el cielo iba tiñéndose marfil.
Porque brotó el torrente, el verbo y las ganas de sentir.
Y pudo saborear la masa de su pan

Él revolvió su calor con su voz, con leche y azúcar se lo dio a beber.
Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo, y caramelo parecía al terminar.
Y pudo saborear la masa de su pan

miércoles, 27 de febrero de 2008

el puente

Ella miraba desde ese puente el reflejo del mundo que ante ella tenía, aquel día. Ese puente cuelga sin colores de una de mis paredes, hoy. Pero entonces, entonces ella estaba encima y yo detrás, mirando cómo ella se perdía en el mundo alrevés. Aquel fue un paseo largo, con una larga conversación, por las calles de Nueva York. Hacía días que el otoño se había acabado y ella estaba preparándose para marcharse de la ciudad. Pisamos el Imagine y comimos humus. Dormimos juntas en la 99 con Lexington.

martes, 26 de febrero de 2008

Cielito lindo


Creo que esta vez la pachamama no se dejo un color por pintar. Esta madre naturaleza no deja de sorprendernos. Por suerte.

ecuanimidad perturbada

Viajar al ritmo de un suspiro,
exhalado al despuntar un último rayo.
Y elegir sin saberlo,
el atajo necesario.

jueves, 21 de febrero de 2008

Abracadabra


Antes incluso de que hubiese bajado del autobús, ya me abordaban gritando y moviendo los brazos como brokers de Wall Street algunos indios que me ofrecían agua, alojamiento o llevarme al Templo de Oro en su rickshaw. A duras penas conseguí ponerme la mochila y bajarme de aquel trasto. Salí de la estación seguido por aquella incomoda comitiva. Pasados unos segundos y rememorando al Angel Cristo de aquellos maravillosos años, me di la vuelta y les grite: "Atrás, atrás". De repente se hizo el silencio, pero en un lugar tan vociferante e indiscreto como India los silencios duran un instante. Aún así, conseguí deshacerme de ellos (no acudáis a manuales de autoayuda, este es el país en el que se aprende a decir a NO) mientras recordaba aquella canción de los Doors: "People are strange when you're stranger, faces look ugly when you're alone".

Amritsar es una de esas ciudades en las que parece acumularse toda la inmundicia del mundo. Una de esas urbes en los que los hombres orinan en cualquier lado. Lugares ruidosos y polvorientos (de hecho está situada a unos 30 kms de un país, Pakistan, que a día de hoy es la definición perfecta de polvorín) en los que de acuerdo con los gestos de extrañeza y los codazos que se daban unos a otros al verme yo parecía ser el primer blanco que pisaba la ciudad en años. Cansado de cunetear me acerque a un rickshaw y le pregunte al conductor -un chico que en Islandia no pasaría inadvertido- que cuánto me cobraría por llevarme. "50 rupias". Y aunque sabía que me estaba pidiendo más del doble de la tarifa normal, la forma en la que me miraba y su sonrisa parecían sugerirme: "Venga, ya sabes que te quiero engañar, pero no jodamos el momento".

Así pues, seguí caminando y llegue finalmente al Templo de Oro. Lo primero que me sorprendió fue que servían comida gratuita (después me enteraría de que dan más de 30.000 al día) y que te podías hospedar siempre que al marcharte dieras un pequeño donativo. Normalmente la primera palabra que oyes al traspasar la puerta de cualquier lugar sagrado (sea cual sea la religión) es Dame, así que no estaba mal sentir un Toma por parte del Dios sij.

Mientras que Colon volvía de su primera travesía americana, los musulmanes y los judíos eran expulsados de España y Lutero, por fin, denunciaba con la Reforma la corrupción y los desmanes de la curia católica, en el norte de India, un comerciante que la historia conocería como el Guru Nanak creaba el Sikismo. No le satisfacía el sistema de castas hindú ni la intolerancia del islamismo. Así pues, fundó la que por número de fieles es -después de estas dos, del budismo y el cristianismo- la quinta religión de la India -con unos 30 millones de seguidores. Como curiosidad, los sijs no deben cortarse el pelo ni la barba (es impresionante ver a algunos niños de 15 años que tienen el pelo tan largo y el aspecto de El Drogas, aquel guitarrista de Barricada), deben llevar un cuchillo (que denota valor) ornamentado, pulseras de acero y pantalones pirata. Tienen prohibido -sobre todo- fumar y el adulterio.

Si todo esto os parece delirante, pensad que los budistas tiene la obligación de hacer 111.111 genuflexiones (juntar las palmas de las manos al lado de la cabeza, arrodillarse, tumbarse boca arriba y poner la frente en el suelo) antes de morir. Vaya, es como si yo fuese a cualquiera de los centros de ocio de Madrid -igual me da el Retiro que el Kinepolis- y a la primera muchacha que viese caminando sola y despreocupada le espetase: "Señorita, tiene usted que hacerme 37 felaciones antes de que termine el año". ¿Por qué 111.111? Pensad también que cada vez que el Dalai Lama muere buscan a su reencarnación y que ya han fallecido 14 Dalais. ¿Pensáis que han acertado siempre? Porque con una vez que se hayan confundido se rompe la cadena y todo el budismo tibetano se va a la mierda.

La zona central del recinto la ocupa el lago que rodea al Templo de Oro. Para entrar te tienes que descalzar y cubrir el pelo. Los fieles caminan en el sentido de las manecillas del reloj. La mayoría de los hombres lleva en la cabeza el turbante por el que son reconocidos los sijs. Así que recorrí el perímetro (que es más o menos de un kilómetro) del lago. Lo hice a las 7 de la tarde, a las 9 de la mañana, a las 11 de la noche e incluso a las 5 de la madrugada. Y mientras andaba, pensaba: "Doy vueltas para saber por qué doy vueltas".

De allí me fui a Chandigar, la famosa ciudad que diseño Le Corbusier en plan funcionalista. Las manzanas (lo que en Latinoamerica se llaman cuadras) tiene exactamente un kilómetro cuadrado. Así que ya os podéis imaginar que no es ciudad para pasear (no es ciudad para viejos, vaya). Como siempre, eran legión los que me abordaban para saludarme y hacerme las dos preguntas de rigor. Country? Profession? Ya me he cansado y ultimamente les digo que soy un policía portugués. Uno de los que se acerco fue un poco más allá y pude ver su sonrisa cuando le respondí que tenía tres hijos, es fácil suponer los problemas que tendrán las autoridades indias cuando se propongan por fin controlar el crecimiento demográfico de su país.

Cerca de la estación de autobuses me metí en una peluquería para afeitarme. Os puedo asegurar que el barbero que me rasuró puso más cuidado al afeitarme que el medico de la Seguridad Social que me operó de fimosis mientras comentaba con uno de sus compañeros lo bien que estaba la nieve en Baqueira. Cuando salí, casi sin tiempo para coger el autobús que me sacaría de Punjab, un chico que estaba sentado con unos amigos en el suelo, me grito: "Eh, you, fuck me, YOU". Y eso, pensé, que la homosexualidad es ilegal en India y está penada con varios años de cárcel.

India, vaya, es puro delirio. Si queréis buscar su sinónimo id a la letra A del diccionario, y leed Abracadabra. Dícese de lo que pone los pelos de punta a los hombres y es capaz de retirar el periodo a las mujeres.

Muchos besos, princesas.

El Rana.

miércoles, 20 de febrero de 2008

La caja de fotos

Al final, una siempre acaba volviendo a esa caja de fotos abandonada en una de las estanterías de la casa de nuestros padres; esa misma caja que antes estuvo en una estantería en casa de nuestros abuelos... Y volver a abrirla, es como volver a abrir una puerta al pasado, una puerta a los secretos... Lo bueno es que a veces se abre una puerta a la sorpresa y entre las fotos una descubre unos papeles doblados, unos papeles que ya no estaban en tu memoria, pero que según vas leyendo recuerdas, y las emociones van y vienen, y te traen de vuelta a alguien a quien quisiste con todo el alma. Os leo:

"En 1936 estalla la Guerra Civil, yo tenía 16 años. En el 37 quieren llevarme detenida a Avila, pero no pueden porque soy menor de edad. En el Juzgado nº 9 está el expediente por el cual fui juzgada. No sé que hubiera sido mejor, la prisión o el martirio al que fui sometida. Declaré nueve veces, ante el juez, la Guardia Civil, un capitán del Ejercito, un jefe de la Falange, el teniente coronel Montijano y el alcalde. Para colmo tuve que limpiar con cal viva el cuartel de la Falange, la Iglesia de las Hermanitas, el Ayuntamiento y el Cementerio durante 30 días. Mis manos no paraban de sangrar y todas las noche sufría accesos de fiebre para por la mañana continuar sin poder ni hablar. Los falangistas me provocaban constantemente con palabras deshonestas y me obligaban a cantar Cara al Sol mientras que me enseñaban unas tijeras para cortarme el pelo.

Al final tengo que marcharme al monte donde paso 20 días durmiendo en una casilla de ganado con una manta en el suelo, pero como vienen a buscarme, tengo que escapar por la ventana cada dos por tres. Pienso que esto no es vivir, que..."

Y aquí se queda esta historia, en estos puntos suspensivos. Sé que no hay continuación, sé que se perdió, o tal vez nunca se escribió. Pero de las mismas letras indecisas e infantiles salen estas sentencias:

- El que se vence a sí mismo es fuerte.
- Conocer el propio mal es librarse de él.
- El amor despierta en los seres deseos de vivir. El amor es el arquitecto del Universo. Nada difícil hay para quien ama.
- Quien ataca con amor, vence.
- El mundo es un vaso espiritual que no se puede manipular. Quien lo manipula, lo empeora, y quien lo tiene, lo pierde.

No sé si al resto del mundo le pasa, pero a mí me pasó. Yo tuve una abuela especial, que me dejaba dormir siempre en su cama y que me enseñó a no tener rencor, a no odiar, a sonreír siempre, a no aburrirme y a cantar la tabla de multiplicar.

curarse

"Reiko, con el cigarrillo entre los labios, también se río.

- Eres un buen chico. Mirándote, me he dado cuenta. En los siete años que llevo aquí he visto ir y venir a mucha gente. Así que lo sé. Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te encuentras entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.

- ¿Y qué sucede cuando lo abres?

Reiko, con el cigarrillo entre los labios, juntó las palmas de las manos con aire divertido.

- Que te curas, afirmó.

La ceniza del cigarrillo cayó sobre la mesa, pero a ella no pareció importarle".

Haruki Murakami

'Tokio Blues'