
jueves, 6 de marzo de 2008
Anuncio breve

lunes, 3 de marzo de 2008
pues eso...
domingo, 2 de marzo de 2008
domingo dando brincos
sábado, 1 de marzo de 2008
¡¡¡ y 25 huevos duros !!!
ciudades
Ray Loriga
1.000
ojitos

bisiesta
viernes, 29 de febrero de 2008
Juan Rupis
Sobre el número 6: Sólo el 6% de las mujeres indias están a favor de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Además ya sabéis que en India las uniones son concertadas, que son los progenitores los que eligen a tu futura pareja. Por otro lado, los gobiernos indio e israelí han llegado a un acuerdo por el cual los ciudadanos del segundo país pueden estar un máximo de 6 meses en el primero y después no pueden regresar hasta los 3 años. Por aquí se escucha de todo sobre esta noticia. La mayoría pensamos que el gobierno judío considera que son demasiados los jóvenes que abandonan su país después de terminar el servicio militar (tres años para los chicos y dos para las chicas) y pretende que si se van --puede que a día de hoy haya más de 100.000 israelíes entre India y Nepal-- al menos no lo hagan por tanto tiempo.
Al ir a pagar le di un billete al camarero, este lo miro y me dijo: "You have to give Juan Rupi more". "What?", le espeté. "That you have to give Juan Rupi". Y entonces caí: Le tenia que dar una rupia ("one rupee"). Así que lo que los niños tan insistentemente me pedían era "one rupees". Respire tranquilo, aunque seria mejor decir que respire al fin. Bundi, dejo de ser un lugar pavoroso en el que los niños pretenden hacerte olvidar todo lo que has sido.
Por lo demás, el pueblo respondía a las constantes de la India: El tipo que vendía gafas de sol era ciego, los funerales hindúes iban precedidos por una orquesta o algún viejo me ofrecía rape (la cocaína de los pobres por estos lares). En fin, puro delirio.
Por las noches tenia que elegir entre encender el ventilador y dormir debajo de las hélices de un helicóptero o tener que aguantar las picaduras y los vuelos rasantes --cerca de mis oídos-- de los mosquitos. Si alguno de los dos ruidos me desvelaba --algo habitual-- pensaba en las religiones que menos me gustan, hacia listas: Evangélico para nada (suelen ser antiguos presidiarios o ex viciosos. "Nada peor que un delincuente arrepentido", pensaba. Además, ser evangélico te equipara con Bush o con Condoleeza Rice), ni judío (jodíos, sólo hay que ver los telediarios), después católico (por puro aburrimiento) y después, después, budista (para no tener que contemplar la sonrisa del Dalai Lama). Pensaba también que me gustaba lo del principio, cuando los hombres miraban al cielo y veían al sol y a la luna y quiza las estrellas, luego miraban hacia delante y veían a los animales y después al suelo y sentían la tierra, la Tierra.
Y más cosas: Después de enterarme de que cientos de kilos de carne habían sido tirados a la basura por las condiciones en las que habían sido sacrificados los animales, me preguntaba si realmente somos tan ingenuos. ¿Es que hay todavía hay alguien por ahí que piensa que los animales son 'almacenados' y sacrificados 'humanamente'? ¿Es que no sabemos lo que están haciendo en Auschwitz, en Dachau, en Treblinka, en Buchenwald? ¿Es que no sabemos lo que está ocurriendo en la nave nodriza de V? ¿Para que pensáis que suben a tanta gente y que todos los que suben jamás reaparecen? La historia, como siempre, nos juzgara. Dentro de siglos, si esto sigue en pie, se nos recordará como la generación que acabo con la Naturaleza. ¿A cuanto estará el kilo de merluza dentro de 100 años? A nada, no habrá. Pero después esa carne se tira, como para limpiar nuestras conciencias, de cara a la opinión publica imagino.
Y ya puestos que se puede conocer a los ciudadanos de un país por su forma de conducir. Los indios serian principalmente egoístas, impacientes e intrépidos.
Me levantaba fatigadísimo claro.
Me fui de Bundi. ¿Que podía hacer? (Ya había recuperado mi identidad). No sin antes vivir un par de situaciones curiosas al comprar un cortaúñas.
Llegue a Pushkar, que es como la Casa de España en India (tal es el número de nuestros compatriotas que pasea por sus calles). Este pequeño enclave, que se construyo alrededor del lago en el que Brhama (uno de las deidades mas importantes del hinduismo), es conocido en todo el mundo por la Feria del Camello, que se celebra durante la luna llena del mes de noviembre. Es uno de esos lugares tan sagrados que no se come ni carne, ni derivados de los animales, tipo huevos o queso. Me hospede en un hotelillo a orillas del lago. Por la noche, de alguno de los cientos de templos que hay en el pueblo, me llegaban los sonidos de los tambores o los cánticos de alguna de las innumerables 'puyas' (ofrendas) que se realizan durante las 24 horas del día. Menuda verbena. Parecía la Feria de Sevilla versión 'religión mix'.
Dentro de la ciudad y por los alrededores viven 'locales' que por sus atuendos y por su físico te hacen darte cuenta que Rajastan es la región de la que provienen los gitanos. Y que te miran a lo ojos, con esa intensidad de la que sólo son capaces los indios.
Rosas, aquí termina esta esquela de calor, secuela de color.
solarium libre
rellenos de mierda
Wilson: A pimientos rellenos.
House: ¿Rellenos...de mierda?
jueves, 28 de febrero de 2008
Guismo
que os revuelvan!
Porque fue suficiente hablarle con los ojos desde allí.
Si en ese mismo instante su vida era tranquila y feliz,
la vino a revolver con bollitos y miel
Mareas en la tierra, el cielo iba cubriéndose de gris.
Porque salió el torrente, el miedo y las ganas de sentir.
Y quiso saborear la masa de su pan.
Revolvió su calor con su voz, con leche y azúcar se lo dio a beber.
Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo, y caramelo parecía al terminar.
Y quiso saborear la masa de su pan.
Escríbele canciones, envíale tu voz donde él esté.
Vagando por su almohada le vino a visitar en sueños él.
La vino a revolver y se dejo hacer.
Estampidas en la tierra, el cielo iba tiñéndose marfil.
Porque brotó el torrente, el verbo y las ganas de sentir.
Y pudo saborear la masa de su pan
Él revolvió su calor con su voz, con leche y azúcar se lo dio a beber.
Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo, y caramelo parecía al terminar.
Y pudo saborear la masa de su pan
miércoles, 27 de febrero de 2008
el puente
martes, 26 de febrero de 2008
Cielito lindo
ecuanimidad perturbada
Y elegir sin saberlo,
el atajo necesario.
jueves, 21 de febrero de 2008
Abracadabra
Amritsar es una de esas ciudades en las que parece acumularse toda la inmundicia del mundo. Una de esas urbes en los que los hombres orinan en cualquier lado. Lugares ruidosos y polvorientos (de hecho está situada a unos 30 kms de un país, Pakistan, que a día de hoy es la definición perfecta de polvorín) en los que de acuerdo con los gestos de extrañeza y los codazos que se daban unos a otros al verme yo parecía ser el primer blanco que pisaba la ciudad en años. Cansado de cunetear me acerque a un rickshaw y le pregunte al conductor -un chico que en Islandia no pasaría inadvertido- que cuánto me cobraría por llevarme. "50 rupias". Y aunque sabía que me estaba pidiendo más del doble de la tarifa normal, la forma en la que me miraba y su sonrisa parecían sugerirme: "Venga, ya sabes que te quiero engañar, pero no jodamos el momento".
Así pues, seguí caminando y llegue finalmente al Templo de Oro. Lo primero que me sorprendió fue que servían comida gratuita (después me enteraría de que dan más de 30.000 al día) y que te podías hospedar siempre que al marcharte dieras un pequeño donativo. Normalmente la primera palabra que oyes al traspasar la puerta de cualquier lugar sagrado (sea cual sea la religión) es Dame, así que no estaba mal sentir un Toma por parte del Dios sij.
Mientras que Colon volvía de su primera travesía americana, los musulmanes y los judíos eran expulsados de España y Lutero, por fin, denunciaba con la Reforma la corrupción y los desmanes de la curia católica, en el norte de India, un comerciante que la historia conocería como el Guru Nanak creaba el Sikismo. No le satisfacía el sistema de castas hindú ni la intolerancia del islamismo. Así pues, fundó la que por número de fieles es -después de estas dos, del budismo y el cristianismo- la quinta religión de la India -con unos 30 millones de seguidores. Como curiosidad, los sijs no deben cortarse el pelo ni la barba (es impresionante ver a algunos niños de 15 años que tienen el pelo tan largo y el aspecto de El Drogas, aquel guitarrista de Barricada), deben llevar un cuchillo (que denota valor) ornamentado, pulseras de acero y pantalones pirata. Tienen prohibido -sobre todo- fumar y el adulterio.
Si todo esto os parece delirante, pensad que los budistas tiene la obligación de hacer 111.111 genuflexiones (juntar las palmas de las manos al lado de la cabeza, arrodillarse, tumbarse boca arriba y poner la frente en el suelo) antes de morir. Vaya, es como si yo fuese a cualquiera de los centros de ocio de Madrid -igual me da el Retiro que el Kinepolis- y a la primera muchacha que viese caminando sola y despreocupada le espetase: "Señorita, tiene usted que hacerme 37 felaciones antes de que termine el año". ¿Por qué 111.111? Pensad también que cada vez que el Dalai Lama muere buscan a su reencarnación y que ya han fallecido 14 Dalais. ¿Pensáis que han acertado siempre? Porque con una vez que se hayan confundido se rompe la cadena y todo el budismo tibetano se va a la mierda.
La zona central del recinto la ocupa el lago que rodea al Templo de Oro. Para entrar te tienes que descalzar y cubrir el pelo. Los fieles caminan en el sentido de las manecillas del reloj. La mayoría de los hombres lleva en la cabeza el turbante por el que son reconocidos los sijs. Así que recorrí el perímetro (que es más o menos de un kilómetro) del lago. Lo hice a las 7 de la tarde, a las 9 de la mañana, a las 11 de la noche e incluso a las 5 de la madrugada. Y mientras andaba, pensaba: "Doy vueltas para saber por qué doy vueltas".
De allí me fui a Chandigar, la famosa ciudad que diseño Le Corbusier en plan funcionalista. Las manzanas (lo que en Latinoamerica se llaman cuadras) tiene exactamente un kilómetro cuadrado. Así que ya os podéis imaginar que no es ciudad para pasear (no es ciudad para viejos, vaya). Como siempre, eran legión los que me abordaban para saludarme y hacerme las dos preguntas de rigor. Country? Profession? Ya me he cansado y ultimamente les digo que soy un policía portugués. Uno de los que se acerco fue un poco más allá y pude ver su sonrisa cuando le respondí que tenía tres hijos, es fácil suponer los problemas que tendrán las autoridades indias cuando se propongan por fin controlar el crecimiento demográfico de su país.
Cerca de la estación de autobuses me metí en una peluquería para afeitarme. Os puedo asegurar que el barbero que me rasuró puso más cuidado al afeitarme que el medico de la Seguridad Social que me operó de fimosis mientras comentaba con uno de sus compañeros lo bien que estaba la nieve en Baqueira. Cuando salí, casi sin tiempo para coger el autobús que me sacaría de Punjab, un chico que estaba sentado con unos amigos en el suelo, me grito: "Eh, you, fuck me, YOU". Y eso, pensé, que la homosexualidad es ilegal en India y está penada con varios años de cárcel.
India, vaya, es puro delirio. Si queréis buscar su sinónimo id a la letra A del diccionario, y leed Abracadabra. Dícese de lo que pone los pelos de punta a los hombres y es capaz de retirar el periodo a las mujeres.
Muchos besos, princesas.
El Rana.
miércoles, 20 de febrero de 2008
La caja de fotos
curarse
"Reiko, con el cigarrillo entre los labios, también se río.
- Eres un buen chico. Mirándote, me he dado cuenta. En los siete años que llevo aquí he visto ir y venir a mucha gente. Así que lo sé. Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te encuentras entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.
- ¿Y qué sucede cuando lo abres?
Reiko, con el cigarrillo entre los labios, juntó las palmas de las manos con aire divertido.
- Que te curas, afirmó.
La ceniza del cigarrillo cayó sobre la mesa, pero a ella no pareció importarle".
Haruki Murakami
'Tokio Blues'


